09 Sep
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Yo quiero que mis hijos aprendan a controlarse en una sala de espera, que coman en tranquilidad y paz sin necesidad de estar viendo a PAW Patrol en la mesa; que ponga atención a su profesor cuando hable, que memoricen mi número celular por si se pierden, que sepan cómo llegar a casa en caso de una emergencia, etc.

Lo que las compañías de tecnología quieren es tu atención y la de tus hijos. Te lo quiero explicar de la siguiente forma: ¿Cuándo fue la última vez que pagaste por usar una red social; por subir una foto o por ver un video en Facebook? Nunca ¿verdad? ¿Por qué Facebook, Twitter o Instagram no te cobran por usarlas? ¿Sabes por qué? Porque tú no eres el cliente, tú eres el producto. Ellos te están explotando a ti, están minando tu atención para venderla a sus clientes. ¿Quiénes son sus clientes? Todas las compañías que se anuncian ahí.

Nosotros como padres necesitamos enseñar a nuestros hijos a controlar su atención, empezando por la nuestra.

Nunca habíamos tenido tanto acceso a la información, tanta diversión en un sólo lugar, tanto entretenimiento y tanta facilidad de comunicarnos a cualquier hora y dónde quiera que estés. Ya no le permites a tu cerebro ni al de tus hijos estar aburrido y dejarle un espacio a la imaginación. La hiperestimulación produce un aumento de ansiedad la cual frena la creatividad y el asombro que son un alimento indispensable para nuestro cerebro.

Los niños están creciendo en una sociedad que busca la gratificación instantánea y el placer instantáneo. Cuando yo era niño, si quería ver mi caricatura favorita, tenía que esperar un día y un horario específico para verla y cuando por fin la veía tenía que soportar los comerciales. Hoy en día hemos eliminado todo eso. Tenemos series, películas y caricaturas disponibles para ver al instante y las veces que sean, eliminando un valor fundamental en la vida de los niños: la paciencia.

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