Vamos a hablar de algunas cosas básicas en un ambiente educativo. El maestro a través del tono de voz expresa: amor, comprensión, respeto, firmeza y asombro. Todos estos deben ir acompañados de palabras.
Amor y comprensión.
Tu tono de voz puede ser cálido y acompañado de palabras de afirmación, como palabras de afecto y cariño y palabras que orienten y guíen al niño en su aprendizaje. Ellos sabrán que los amas y los comprendes cuando tu tono de voz es dulce. Ahora, el fin de esto es crear un ambiente seguro.
Respeto y firmeza.
Aquí la clave no es elevar tu voz, para que ellos reconozcan tu autoridad. Lo importante es que tu tono y palabras deben afirmar una instrucción y mantenerse firmes en lo que estás diciendo. Todo lo que digas como regla, como instrucción debe traer una consecuencia positiva o negativa y debe cumplirse. Aunque no lo creas esto también ayudará a crear un ambiente seguro porque todo lo que su maestro dice es verdad, se cumple y se hace real.
Asombro.
Aquí tú como maestro debes asombrarte con tu tono de voz, cuando te cuentan algo interesante, cuando están haciendo un experimento, cuando afirmas un comportamiento de avance o de logro y también cuando estás leyendo un libro con ellos. El asombro es importante para que los niños sepan que pueden disfrutar de los pequeños y grandes detalles de la naturaleza, de una historia y de más cosas por conocer. Esto es algo aprendido y tú lo puedes enseñar.