12 Todos ustedes, que pasan y me ven, ¿por qué gozan al verme sufrir? ¿Dónde han visto a alguien que sufra tanto como yo? Cuando Dios se enojó conmigo, me mandó este sufrimiento.13 Intensa lluvia de fuego ha enviado Dios sobre mí. Mis huesos se han quemado, y siento que me muero. Dios me cerró el paso, y me hizo retroceder. Me dejó en el abandono; mi sufrimiento no tiene fin.14 Juntó Dios todos mis pecados y me los ató al cuello. Ya no me quedan fuerzas; ya no los soporto más. Dios me entregó al enemigo, y no puedo defenderme.15 En mis calles hay muchos muertos. ¡Dios rechazó a mis valientes! Juntó un ejér- cito para atacarme, y acabó con todos mis jóvenes. Dios me aplastó por completo; ¡me exprimió como a las uvas!16 Ruedan por mis mejillas lágrimas que no puedo contener. Cerca de mí no hay nadie que me consuele y me reanime. Mi gente no puede creer que el enemigo nos haya vencido.17 Un montón de escombros es ahora Jerusalén. Suplicante pide ayuda, pero nadie la consuela. Dios mismo ordenó que sus vecinos la atacaran.
Observa
Jerusalén clama en medio de su sufrimiento que el Señor le trajo. Sus pecados la oprimen como un yugo y por ello es entregada a sus enemigos. Un ejército se presentó contra ella y Judá fue pisoteada como uvas en un lagar. Llorando, yace desamparada, sin nadie que la consuele. Por más que pide ayuda, no la recibe. El Señor hizo que todos los vecinos de Jerusalén fueran sus enemigos. Ella se convirtió en algo inmundo entre las naciones, en lugar de ser testigo de la san- tidad de Dios.
Reflexiona
No debemos olvidar que Dios es santo y no puede tolerar el pecado, aunque debemos reconocer y creer en Su increíble misericordia y perdón. Las consecuencias máximas del pe- cado son siempre la desolación y la muerte. Es por eso que Dios desea que huyamos del pecado. Alejémonos de este y confiemos en el Señor y en sus promesas, sabiendo cuánta destrucción y soledad brota del pecado.
Aplica
¿Qué consecuencias has experimentado por el pecado? ¿Qué te motiva a huir de este?
Ora
Querido Señor, Tú eres per- fectamente santo. Por favor, dame una perspectiva co- rrecta sobre el pecado, para que no ceder ante él. En el nombre de Jesús, Amen.